Street Fighter IV: últimas impresiones del juego de lucha del año

El género de los juegos de lucha ha pasado por muchas transformaciones, intentando renovarse pero tratando de no perder la esencia. Así, vivimos lo primitivo de la era 8 bits, la emulación de la profundidad con los primeros 3D, algunas obsesiones por el realismo y la simulación e incluso varias metamorfosis mediante la combinación con otros géneros. Pero es muy probable que todos estemos de acuerdo en que el punto de referencia para todos los demás juegos siempre ha sido Street Fighter.
Con esta última edición, el miedo que las 3 dimensiones han generado, acusadas de afectar demasiado a la dinámica, queda disipado. Es más, se ha contrarrestado mediante un desarrollo del juego estrictamente horizontal, en el que los polígonos funcionan sólo como una espléndida mejora gráfica, porque no alteran en lo más mínimo la mejor característica que siempre ha tenido Street Fighter: su excelente jugabilidad.
Además, el a veces polémico aspecto visual se justifica solo, pues en Capcom han sabido extraerle muchos beneficios a la mejora tecnológica. Podemos hablar de los momentos de pausa, por ejemplo cuando ejecutamos algún combo o golpe especial, donde la cámara hará quiebre de planos, acercamientos y demás variaciones que eran imposibles en los capítulos anteriores. También nos podemos referir a la calidad de los niveles y escenarios, mucho más ricos y con más vida, e incluso a la expresividad de los personajes. Gracias al motor gráfico, los movimientos son más suaves y detallados. Efectos de iluminación, explosiones de luz, efectos de tintas corridas, etc., exacerban el enorme potencial visual que tiene la saga (hadoukens, ataques elécricos, puñetazos de fuego y demás). La banda sonora incluye una musicalización con influencias techno, pero también nos da un aliento de nostalgia a base de canciones clásicas remasterizadas de alta calidad.
Por otro lado, hablando de un punto muy importante, se puede decir que Street Fighter ha vuelto. Los esquemas jugables de la saga han sido combinados con excelencia en esta cuarta entrega: la simplicidad y el aprendizaje de Street Fighter II, la técnica y la velocidad de la tercera edición, la relevancia de los combos especiales vistos en la sub-saga Alpha. El juego parece consolidarse como renovado pero con equilibrio y robustez.
Todos los personajes clásicos de la segunda edición han sido incluidos en Street Fighter IV, con algunas modificaciones. Más allá de su aspecto visual, sus características han sido reconfiguradas y equilibradas. Podemos decir, por ejemplo, que si bien Ryu y Ken siguen siendo el eje central del juego, han dejado de ser tan invencibles como antes se volvían en manos expertas. Blanka puede ser un participante temible inclusive en las distancias, Zangief ya no es ese contrincante considerado fácil de derrotar y del cual nos burlábamos. La única luchadora nunca vista antes es C Viper, que se consolida como un personaje ágil y poderoso en la lucha aérea. El enemigo final es Seth, un participante con el que temblaremos y que necesita un tratamiento especial. Se trata de un personaje muy fuerte y muy ágil, que tiene una de las series de combos más aniquiladora de toda la saga. Seguramente, combatiendo contra la CPU en niveles altos de dificultad, tendremos ganas de estrellar el joystick más de una vez contra la pared.
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